El Peatón.

El Peatón Desde que regresé a México he sido una peatona. Voluntaria e involuntariamente.

Cuando me fui hace ocho años tenía un coche propio (llamado Lucy and the Sky with Diamonds),  pero cuando decidí irme del país lo vendí, y en todos esos años raramente volví a estar al volante de vehículos que no fueran bicicletas.

Después de mi regreso a la ciudad decidí cambiar de vida y ser peatona. Al principio este nuevo estilo de vida me pareció frustrante y agotador. Ya la ciudad me parecía tenebrosa, grande y caótica, y tantito pior fuera de esa burbuja de protección y aroma a fresa que es un automóvil. Sigue leyendo