El Cht!*

He estado pensando en este post por varios días. Todo porque un día en el metro la señora sentada al lado de mí quiso llamar al tipo que vendía las paletas, y en vez de llamarlo o hacerle alguna seña, abrió la boca, paró la trompa y este ruido salió de entre sus labios: “cht!

Está por de más decir que el vendedor de paletas detectó este ruido por encima de los miles de otros ruidos que habitan ese mundo subterráneo, y se dirigió en línea recta hasta la futura come-paleta.

Personalmente, no soporto que la gente me llame con un cht!, pero noto que es parte de un lenguaje nacional, y su significado ha sido tácitamente acordado por todos los habitantes: “hey tu”.

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La música en vivo.

Como todos los días en un restaurante familiar, de esos económicos que tienen el menú fijo, donde ya me conocen y me preguntan cómo está mi familia. Normalmente es bastante tranquilo y puedo dedicarme a la lujuria estomacal acompañada de una buena lectura para distraerme de mis actividades laborales por una -corta pero bien apreciada- hora.

Sin embargo, una vez al mes, como la peor de las plagas, como la menstruación de las señoritas, como la siniestra luna llena,  escucho a mis espaldas el más terrible sonido que oídos humanos puedan escuchar: los acordes de una guitarra y una voz gargajienta de alguien que en un hilo contínuo de voz se presenta, se disculpa por la intrusión y comienza sus alaridos.

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Los besos.

Enfrente del lugar donde trabajo hay un parque. Sentarse en una de sus bancas para descansar unos minutos es imposible; siempre están todas ocupadas. Desde mi ventana los veo todos los días: hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, que se besan apasionadamente, sentados, horas y horas. Seguir leyendo

El Diminutivo.

¿Qquiere decir exactamente la palabra “ahorita”?

“Ahora” significa el periodo presente de tiempo; pero es posible una versión mini-me de éste?  Un minutito tiene menos segundos que un minuto? ¿Un cieguito ve más que un ciego, o bien, es más amable? La palabra “indio” es mal considerada un insulto que denota mal gusto o poca educación, pero si  se habla de un indígena, entonces la costumbre es usar el diminutivo para sentirse mejor consigo mismo: “Dale unas monedas a la indita”. Es dificil imaginarse a unos “inditos” corriendo con metralletas por los cerros de Acteal, ¿no? Lo mismo pasa con los “cojitos” y los “viejitos”.  Puede ser que el  anciano en cuestión sea un auténtico cabrón, de esos que roban dinero a sus hijos y pretenden vender a los nietos. Pero sigue siendo un “viejito”. Aaay, un viejito.

¿Y qué decir del macho revolucionario, hombre peludo, robusto y con balas adornando su pecho, que le pide a su “madrecita” que le prepare unos “frijolitos”? ¿De dónde viene esta costumbre mexicana de usar el diminutivo? Y, sobre todo, ¿por qué tenemos esa impresión de que usando el diminutivo somos menos groseros?

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