El Cht!*

He estado pensando en este post por varios días. Todo porque un día en el metro la señora sentada al lado de mí quiso llamar al tipo que vendía las paletas, y en vez de llamarlo o hacerle alguna seña, abrió la boca, paró la trompa y este ruido salió de entre sus labios: “cht!

Está por de más decir que el vendedor de paletas detectó este ruido por encima de los miles de otros ruidos que habitan ese mundo subterráneo, y se dirigió en línea recta hasta la futura come-paleta.

Personalmente, no soporto que la gente me llame con un cht!, pero noto que es parte de un lenguaje nacional, y su significado ha sido tácitamente acordado por todos los habitantes: “hey tu”.

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Las Gracias

Estaciono mi coche en el valet parking, me bajo y el encargado me abre la puerta, gracias joven. Le doy las llaves de mi coche y él me las intercambia por un boletito. Gracias.

Entro al restaurante donde me está esperando una señorita que me pregunta cuántos somos. Dos, gracias. Nos pide que la sigamos, nos indica una mesa y nos aclara que en un segundo llegará nuestro mesero, gracias. El mesero llega con los menús, gracias, nos pregunta qué vamos a querer de tomar: para mí una limonada…gracias. En un momentito les tomo la orden, dice, gracias, y se va. Escogemos nuestras respectivas comidas, regresa el mesero y nos toma la orden; yo voy a querer la ensalada y la arrachera…gracias. Recoge el menú de la mesa, enseguida se los traigo, gracias joven.

Minutos más tarde, regresa con una pequeña mesa que trae nuestra comida, nos pone el plato enfrente, cuidado que quema, sí, gracias. Terminamos de comer y regresa para preguntar si puede retirar el plato: sí, gracias. Le pedimos la cuenta y rápidamente coloca frente a nosotros una carpeta de piel negra, muchas gracias. Abrimos, revisamos que todo esté bien, dejamos nuestros billetes. El mesero recoge la carpeta: gracias. Dos segundos después nos la regresa con el cambio y dos caramelos, gracias.

Nos levantamos, tomamos nuestras pertenencias y nos aprestamos a salir. De salida, vemos a nuestro mesero o a la señorita que nos atendió en la entrada: ¡Hasta luego, gracias! No, ¡gracias a ustedes!

El Civismo

Cuando cursaba el primer año de secundaria había una clase obligatoria llamada Civismo. Durante la clase nos hacían leer la constitución. Creo que la profesora se confundió y nos enseñaba el primer significado de la palabra según la Real Academia de la Lengua: Celo por las instituciones e intereses de la patria.

Yo prefiero pensar que esa clase era para enseñarnos el segundo significado que da la RAE: Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.

Ya sé lo que todos están pensando: que México es un país altamente incivilizado. Y sí, creo que tienen razón. Aún recuerdo la vez que me desmayé en plena avenida bajándome del autobús y nadie se apresuró a tomarme el pulso o buscar mi identificación para notificar a mi familia. Sigue leyendo

La Extracomunitaria

D.F.Saludos a todos mis viejos lectores y a todos los nuevos que quieran apuntarse. Quisiera disculparme por todos estos meses de espera, en lo que lo único que me justifica es mi pobre conocimiento de photoshop y el ajuste a una vida nueva y diferente.

Como muchos saben, la Extracomunitaria ya no es tal, ya que después de huir de un país que amaba pero que en estos momentos no era tan cordial con ella,  ha regresado a la ciudad que la vió nacer, crecer, y jurar -agitando un puño en el aire- que nunca más regresaría. Ahora, casi diez años después de mi partida, me he visto forzada a re-conocer esta caótica ciudad, re-descubrirla y también experimentar con mis sentimientos de patriotismo. En el camino estoy aprendiendo que no odio a la Ciudad de México y que más bien me faltaba vivirla un poco más para poder apreciarla. Hasta puedo decir que me gusta vivir aquí.

Como cualquier persona arrogante que no haya vivido en su país por tantos años, me siento con todo el derecho de regresar y criticar a los míos. Pero serán críticas tanto positivas como negativas, divertidas y siniestras, profundas y superficiales, tal y como todo lo que iré encontrando en mi camino.

Espero que se diviertan conmigo y que logre sacarles una sonrisa con mis ensayos patrios. Invito a todo aquél que disfrute su lectura a que me deje un comentario.