El Vagón de Mujeres.

Afortunadamente en la Ciudad de México, en algunas líneas de metro y en algunos horarios, existen dos vagones reservados exclusivamente a personas del sexo femenino, niños y personas con necesidades especiales. Esto nos permite viajar con la tranquilidad de que si alguien nos toca la nalga, será una lesbiana con quien podremos medir fuerzas, o un cojo que no escapará velozmente.
Yo tengo la oportunidad de subir a estos vagones todas las mañanas, y después de horas de concentración y sagaz análisis he logrado dividir a los pasajeros en las siguientes categorías:

  • La empujona.- El vagón ya está lleno a más no poder; todas las féminas nos apretamos unas a otras tratando de no alejarnos demasiado de alguno de los tubos que evitan un efecto dominó si alguien se cae. Es cuestión de segundos para que las puertas se cierren y podamos aflojar las panzas, partiendo a nuestro destino. Suena el silbido que anuncia el cierre de puertas y… es entonces que hace su aparición La Empujona.                                Se le distingue por la mirada de determinación que lleva en los ojos. Al principio es recibida con negación: “No hay forma de que alguien crea que puede caber aquí”. Después sigue la incredulidad: “¿En verdad esta señora cree que puede entrar aqui?”. La Empujona se acerca a la puerta con la típica posición de piernas abiertas bien plantadas en el piso, brazo doblado en un ángulo de 90 grados para poder abrirse paso con los codos. Pone la punta de un pie adentro del metro y empieza un frenético baile en el que se sacude, codea, empuja con las nalgas, busca espacios libres entre los pies de las demás. Las demás la miramos con coraje e incrudulidad, esperando que las puertas se le cierren y la lastimen, y poniendonos rígidas para que no nos empuje. Lo sorprendente es que Las Empujonas logran siempre su cometido y, cuando se cierran las puertas, dan un ultimo empujón general a las demás usuarias y emprenden su viaje con satisfacción y serenidad.

  • El Cieguito Cantor.- Me parece que los ciegos gozan de privilegios que los demás vagoneros no tienen. Normalmente vienen guiados por una mujer que los acompaña y les indica cuándo subir, cuàndo bajar, por dónde ir, etcétera, y que además van recibiendo las monedas. El cieguito frecuentemente lleva una grabadora con la cual acompaña su cantar. Gozan de la fama que han dado renombrados ciegos cantores al mundo, pero no gozan de las mismas virtudes. Saben que las mujeres nos conmovemos más ante las personas que no han tenido tanta suerte y aprovechan este vagon lleno de hormonas para ganarse algunas moneditas.
  • La Vendedora de Frituras.- Es facil de identificar: lleva una bolsa de tamaño gigantesco llena de frituras.
  • La Mirona.- La mirona es una mujer que observa cómo estás vestida, cómo estás maquillada, tu cabello, tus zapatos. No se molesta en que le devuelvas la mirada y le pongas expresión malvada. Pareciera que hace un scan mental para después llegar a su casa y reproducirlo fielmente. No se sabe si su mirada expresa envidia, escándalo, asco, curiosidad u otras sensaciones.
  • El perdido.- El perdido es un hombre que se sube en una estación en la que no se ha implementado la división de vagones de mujeres. Asi, entra distraído y llega un momento en que se da cuenta que está violando suelo sagrado, encontrándose rodeado de puras hembras y siendo el único poblador (bueno, también está el Cieguito Cantor, pero él no se da cuenta de su fortuna) temporal de este santuario a la tranquilidad corporal. Detectar el momento justo de ese descubrimiento en su expresión no tiene precio.
  • La Apañadora.- Siempre hay alguien que tendrá más ganas de sentarse que los demás. Entra en el vagón concentrada en pararse entre los asientos, para que, en el momento en que alguien se levante de su lugar, pueda hacer la maniobra que implica a)bloquear el paso a los demás apañadores y b)deslizarse en el asiento en cuestión.  No importa que uno lleve tres estaciones esperando un asiento, La Apañadora subirá al vagón, dirá “con permiso” y se colocará en la posición descrita anteriormente.
  • La aspirante a maquillista.- Siempre siempre siempre siempre siempre hay una mujer que logra maquillarse en la vibración del metro. Siempre las miro con estupor: ¿cómo logran hacerse una línea perfecta con el delineador líquido mientras yo me estoy aferrando al tubo con todo mi cuerpo para no caerme?
  • El Manolarga.- ¿Cómo olvidar a aquel hombre que púsose peluca y vestido y entró al vagón de mujeres para poder tocarlas sin que nadie sospechara? Salió en todas las primeras planas de periódicos de dudosa reputación con la leyenda “EL MANOLARGA”. Este señor y su nivel de perversión y estrategia merecen todo mi respeto.

Me detendré en el número ocho porque me parece buen número y no hay necesidad de forzar tanto el texto. ¿Alguna de ustedes recuerda algún personaje típico o singular del vagón de mujeres? ¿O de los tristes vagones que quedan sin mujeres?

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10 comentarios

  1. Pues qué bien que tengan sus vagoncitos en el metro y sus secciones en el Metrobus, pero yo siempre estaré en contra de cualquier forma de segregación… Sería mucho mejor que hubiera una educación cívica y moral donde a los hombres no se les ocurriera, o si se les ocurriera lo reprimieran, andar de manoslargas, como el galán de infausto recuerdo… Divertida su prosa, mademoiselle… Besos

    • Qué linda tu visión, pero me temo que si logramos dar esa educación, los resultados tardarán años en verse. Mientras tanto yo sí prefiero ir sentada en un lugar donde no voy rodeada de ojos lascivos.
      Gracias por tus comentarios y por pasar, mi roosterix!

  2. Se ve que el que escribio el comentario es un hombre y nunca ha tenido que vivir las miradas pervertidas, los roces y los susurros que una mujer tiene que soportar en el metro! Claro que seria mejor una educacion civica pero por el momento yo apoyo el vagon femenino. Pero tambien las dos opciones (educacion y division) no son mutuamente exclusivas, por que no las dos?
    Vale, me rei muchisimo …

    • Venga! Educación Y segregación! Jajajaja.
      No, en serio, yo estoy de acuerdo que en lo que el gobierno decide hacer una campaña de civismo y respeto, mejor yo los espero sentada. En el vagón de mujeres.

  3. Muy divertido, Val. Me he reído mucho. Tu blog de crónicas citadinas hace de los monótonos vicios urbanos un jocoso hallazgo. Besos y felicidades. Roc.

  4. nombres si que todos los dias se aprende algo nuevo.

    He viajado en el Metro DFn~o en contadas ocasiones y ni enterada que exista vagones exclusivos para hembras.

    • ¿En dónde vives? Pues ya sabes, para la siguiente vez que vengas y tengas que tomar el transporte urbano. Eso sí, como dije, sólo es en determinadas líneas y creo que nada más en horarios de entrada/salida de oficina.

  5. Querida RePatriada, que creo que te llamas Val, por lo que veo. Me causó mucha risa tu artículo y yo puedo decir sin pena que soy El Perdido, pero después de algunas veces de ser el perdido, la verdad es que me gustó tener un poco más de 3 centímetros cuadrados para ir parado cuando en el vagón de mujeres podría tener un metro entero! Entonces cuidado con gente como yo, que no pretende tocar a las hermosuras del vagón de mujeres sino limosnear (tuve que buscar si existía ese verbo en la rae.es) más espacio. Digo limosnear porque no es cosa fácil eso de hacerse “El Perdido”, y menos una vez que ya no lo eres más. En este caso, hay que pagar. Es todo un arte, se debe ser un actor, no de película ni de teatro, sino donde realmente vale “la vida real”. Tiene uno que sentir el nerviosismo de ser El Perdido como si fuera la primera vez, sudar frío y sentir que todas te ven extrañadas. Luego tienes que pagar a todas esas mujeres con esa “cara” de presunto delincuente infraganti para que ellas sientan que valió la pena la intromisión. Quizá hasta soltar un “¡ay! ¿vagón de mujeres?”. No es nada fácil, déjame decirte; sobre todo cuando viajas 6 estaciones, las mujeres comienzan a sospechar que uno se metió a propósito, entonces hay que pagar con una expresión verdaderamente formidable sólo igualable a alguna del mimo de Coyoacán.

    Bueno pues como no vi ningún correo al cual escribirte, te cuento por aquí un poco como di con tu blog, que me parece excelente y muy muy chistoso. Bueno yo ni del DF soy, pero estudio ahí. Por el momento estoy en tierras bávaras en otra uni. Ahora son 4:38 am y no he dormido nada, tengo tarea para mañana. Luego de facebook, cuevana y actualizar gmail cada cinco minutos, me decidí a hacer algo intelectual, aunque no demasiado pues es de noche y no hay que atrofiar la cabeza para dormir. Entonces estaba muy curioso por los dialectos en Alemania y en Italia, pues se me hizo curioso que hay algunos dialectos en estos países que no se pueden entender muy bien o nada entre ellos y en español no pasa lo mismo, creo. Pues en mi búsqueda de dialectos del español, leí todo el wikipediazo y llegue al español mexicano, que también lo leí todo, y encontré dos frases muy graciosas. Yo en general nunca (pero nunca) veo las referencias o citas de wikipedia, porque una vez lo intenté, para un reporte de REDOX en química de 5º de prepa, y resultó ser una basura. Bueno, este artículo de español mexicano se notaba escrito por un lingüista o alguien que utilizaba términos técnicos que lo hacían lucir medianamente serio. Entonces, con temor e indeciso miré la cita de reojo y vi el curioso título de tu blog y que hasta link tenía. Pues cometí el pecado, decisivo para mi futuro con las citas de wikipedia, de pulsar en el link. Me trajo aquí y leí un par de tus artículos y me cagué de risa completamente. Incluso desperté a uno de mis compañeros de piso. No se hace cuanto que no me divertía tanto leyendo. (Quizá es porque nunca leo jaja). Por lo que veo, ya no escribes aquí más y es una lástima, pero bueno intentaré no agotar tus artículos en una noche.

    Saludos Val o como sea que te llames en realidad y te quiero decir que si repruebo por no haber hecho la tarea de mañana, te culparé a ti.

    • Hola Francisco! Antes que nada gracias por tu comentario. Me encantó recibir un comentario de mi viejo blog porque el nuevo, siendo de imágenes, recibe menos saludos y críticas. Wow, no puedo creer que hayan puesto el link de La Repatriada como referencia en Wikipedia, ¡lo acabo de descubrir! Debo de admitir que me he sonrojado. ¡Hasta me dieron ganas de seguir escribiendo!
      En serio gracias por tu comentario, me motiva mucho saber que hay gente que aprecia lo que escribo. Te invito a darte una vuelta a mi primer blog La Extracomunitaria (son ensayos pero sobre Italia) y en mi último blog, Antena.
      Te mando un saludo y ¡ojalá el resto de lo que hago te guste igual de mucho!

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