El Civismo

Cuando cursaba el primer año de secundaria había una clase obligatoria llamada Civismo. Durante la clase nos hacían leer la constitución. Creo que la profesora se confundió y nos enseñaba el primer significado de la palabra según la Real Academia de la Lengua: Celo por las instituciones e intereses de la patria.

Yo prefiero pensar que esa clase era para enseñarnos el segundo significado que da la RAE: Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.

Ya sé lo que todos están pensando: que México es un país altamente incivilizado. Y sí, creo que tienen razón. Aún recuerdo la vez que me desmayé en plena avenida bajándome del autobús y nadie se apresuró a tomarme el pulso o buscar mi identificación para notificar a mi familia.

Sí, todo esto es verdad. Lamentablemente en México sufrimos de una aguda apatía alimentada por el miedo. Mejor no meterse en asuntos de otros; no vaya a ser que nos vaya peor. O peor: no vaya a ser una estrategia para robarnos.

Pero a pesar de esto, e inspirada por un suceso de esta mañana, he identificado ciertos casos de civismo mexicano que no dejan de dar gusto. Para facilitar su lectura, los ordenaré en puntos:

  • Esta mañana, en el metro, un señor me cedió su asiento sólo por el hecho de ser mujer. En cualquier otra ocasión me hubiera sentido ofendida (por parecer embarazada o de la tercera edad), pero este pobre y educado susodicho cada vez que tenía la oportunidad de sentarse, escaneaba el vagón para buscar a alguna mujer de pie y exhortarla a ocupar el lugar vacío que le estaba apartando. Cuando las puertas se abrieron y tuvimos que salir en la misma parada, me hizo un ademán de “pase usted” antes de salir él mismo.
  • Más tarde, en la plaza, noté que un sospechoso me seguía. Así que en un acto de valentía me acerqué a un grupo de policías. Normalmente me daría miedo acercarme a un policía, pero o eran ellos o el siniestro acosador, y me dejé convencer por sus uniformes. Dos fueron a interrogar al individuo (que silbaba mirando al cielo a tres metros de distancia,), quien sorpresivamente los recibió a golpes. Mientras dos oficiales peleaban por mi honor, los otros dos me escoltaron fuera de la escena del crimen, hasta mi trabajo.
  • En un plano menos personal, me encanta que en México estornudas y alguien te dirá “¡salud!”, aunque vaya de pasada, nada más.
  • No pocos taxis me han cobrado mucho menos dinero de lo que marca el taxímetro sólo porque no tengo cambio. Al intentar darles mi dirección para que pasen a recoger el resto, me dicen “no se preocupe, señorita, en otra ocasión me pagará”. Uno incluso me llevó gratis a mi casa porque me vio sola y atemorizada en el centro, en una noche lluviosa. Y juro que no me puso un dedo encima.
  • Cuando alguien camina por la calle y sonríe a la gente y dice “buenas tardes”, con mucha probabilidad le responderán del mismo modo, sin chistar.
  • Los mexicanos bendicen y desean buenos días a todo mundo a la hora de despedirse.
  • Ni hablar de la -a veces retrógrada pero siempre bienvenida- caballerosidad de hombre a mujer (jalar la silla antes de sentarse, dejar a la mujer en el asiento frontal del coche, etc.) o de peer-to-peer (con permiso, disculpe usted, etc.)
  • Detener la puerta abierta de un lugar para que el desconocido de atrás pase sin esforzarse en abrirla él mismo.
  • Cuando hay una ambulancia cerca, TODOS los coches harán las más descabelladas maniobras para dejarla pasar lo más rápidamente posible.
  • Todas las señoras son “señoritas” y todos los señores son “jóvenes”, para que nadie se ofenda.

Estamos todavía muy lejos de ser un lugar que inspire camaradería y seguridad, pero no hay que menospreciar lo poco que tenemos. Creo que debajo del miedo de los mexicanos hay respeto y amor al prójimo, pero cubierto de muchas capas de desconfianza. No se rían, es en serio. Lo que sí creo es que haría falta una buena campaña de civismo, para erradicar el pensamiento voy-a-chingar-antes-de-que-me-chinguen, que es lo que nos tiene podridos.

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19 comentarios

  1. Me encanta por el optimismo y por que lo acomodaste en puntos. Como me gusta ajjaaj

  2. Vaya! Se acuerdan de los libros de civismo de la primaria, hace muchos años. La manipulación de la educación ahora es evidente, el retiro de humanidades a nivel bachillerato y todos los cambios en los últimos años no tienen otro objetivo, que el de volver a los ciudadanos, cada vez menos consientes y mucho mas dormidos, zombies trabajadores que vean la tele y compren , compren , compren, seamos mas criticos y aportemos al crecimiento de nuestra amedentrada sociedad .
    Saludos.

    • Hola! La verdad no tengo ni idea de los cambios que ha habido en la educación en los últimos años; tendré que informarme. Saludos!

  3. Totalmente de acuerdo.
    A los mexicanos nos hace falta un poco de “respeto a uno mismo”. Hay que admitir que parte de ese civismo mexicano es servilismo, y viene de una falta de confianza y orgullo en nosotros mismos como nacion.

    La ciudadania mexicana tiene complejo de sentirse de segunda frente al primer mundo. Por no confiar en nuestras autoridades, nuestro talento, nuestro “nivel”.

    Al DF lo tachamos de feo, sucio, peligroso, sin darnos cuenta que aun asi es una ciudad de primer nivel, y que muchos de los “traumas” chilangos, son tambien problemas de Londres, Paris, Nueva York.

    Descuidamos el trato con los demas porque no entendemos la dignidad del civismo. El civismo empieza por respetarnos a nosotros y a nuestro entorno inmediato, y por esa dignidad extendemos el buen trato a los demas, “porque una persona de calidad como “YO” siempre es educado/limpio/caballeroso”. De ahi viene el verdadero respeto al derecho ajeno…porque ese derecho ajeno es el propio.

    Senores, somos un pais y una cultura de primera; la cabeza de latinoamerica en muchas cosas, y una cultura de una sofisticacion enorme. Hay que ser mas chulitos, un poquito mas de arrogancia, de amor propio como mexicanos.

    “En Mexico todo esta mal, el gobierno, la educacion, la policia…TODO…menos la comida, la fiesta, etc”, Excusamos nuestros problemas con nuestro humor.
    Si, hay mucho problemas que resolver, pero hay que levantar la cabeza para verlos como lo que son…problemas, pero no sentencias.

    “Yo” mexicano puedo ser tan digno o arrogante como un argentino, un italiano o un frances. Que no tienen problemas ellos tambien???
    Hace falta respetarse y quererse a uno mismo para tratarnos como un colectivo de valor, y para empezar a estar mejor.

    Arriba el optimismo!

    • Eso mi Carlos! tienes razón, creo que hace falta odiar a este país y luego alejarnos un poco para apreciarlo y ver las cosas más en perspectiva.

  4. ¡Qué divertidas tus aventuras!
    Una cuestión nomás: Los mexicanos somos todos civiles, excepto los militares y clérigos, que se cuecen aparte, aunque han ganado derechos ciudadanos como el voto. De hecho, en México, se adquiere la ciudadanía a los 18; antes de eso, sólo se ostenta la nacionalidad. El punto es más bien si somos cívicos, si nos comportamos de manera educada y cortés, lo que en contadas ocasiones sucede entre extraños, como a ti en el metro. Y en eso, el mito de la gran ciudad como lugar de groseros y gruñones se pierde también en los barrios, donde la gente acostumbra saludar y ser de lo más atenta, como en los pueblos de provincia.
    Es fresco lo que escribes, mujer, felicidades…
    ¡Fuerza!

  5. Muy bueno. Hay que reconocer que no todo es color de hormiga. Un día un policía me gritó “Vieja pendeja” porque no me crucé una avenida en alto. Pero a ti te salvaron la vida así que todo tiene se equilibra.
    Lo que sí recuerdo es que nuestra profesora prometió llevarnos una foto de un papagayo. Eso nunca sucedió. Rompió su promesa y me quedé con la curiosidad. Es eso cívico?

    • Sí, la verdad es que yo cuento con más experiencias negativas que positivas, pero precisamente creo que quizá las positivas las pasamos por alto y las negativas nos las guardamos recelosamente en el corazón, ¿no crees?
      No recuerdo la parte del papagayo, pero sí sé que ya perdió la razón.

  6. Cómo me gusta leer tus impresiones sobre tu reciente condición de repatriada…
    Me pregunto cómo me sentiré yo cuando regrese a México… si es que regreso ;)
    Nunca pensé que extrañaría el DF, con sus ritmos frenéticos, la inseguridad, el caos, la contaminación y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, acá he descubierto que son los pequeños detalles de la vida cotidiana los que me hacen falta. Como lo que describes: el que te digan salud cuando estornudas, que todo mundo dice “por favor” y “gracias”, la amabilidad de los extraños… incluso los taxistas (sicólogos natos)!

    En fin, así son las cosas del expatrio… siempre se extraña la tierra lejana, aunque nadie te haya obligado a emigrar.

    Un beso

    • Viajerita, yo no tenía la menor idea de que me iba a sentir así. Creo que sabes que yo me fui odiando esta ciudad, pero después de tantos años mi perspectiva cambió completamente. Además yo soy otra persona también! Espero que cuando regreses tu experiencia sea buena también! :)

  7. Es la verdad, somos lindos. Creo que todos necesitamos quitarnos un poco de desconfianza (claro, sin exagerar). Alguna vez alguien me dijo que las personas desconfiadas son así porque se imaginan lo que ellas mismas son capaces de hacer y por lo tanto no son de confiar. No sé qué tan cierto sea eso, pero cuando yo he decidido confiar (en completos extraños) siempre me he llevado una buena sorpresa. Claro que yo vivo en provincia! jajaja
    Y creo que la caballerosidad no es para nada antagonista del feminismo. Es una virtud que si alguien debe fomentar, somos nosotras!

  8. Hola extra.. digo repat…. No me habia tocado ver tu nueva casa.

    me da gusto que el regreso a la patria te haya caido bien .

    De Mexico se pueden decir muchas cosas, pero definitivamente existe una cultura de respeto a los mayores, el uso del usted, los buenos dias/tardes. Por lo general es cordial, pide las cosas por favor.

    Esto es algo muy general que cruza las barreras de las clases sociales.

    aunque estas costumbre quiza vayan en decadencia. en mas de una ocacion he estado en el autoserivicio del starbucks y el mocoso baboso le habla de TU a mi mama cuando pide su cafe.

    • Si, si, y qué decir del matriarcado mexicano….Aunque debo de confesar que yo también tuteo mucho, me cuesta trabajo hablar de usted.

  9. Civismo en 1º de secu… Yo también estuve ahí…

    Con tu permiso (solventado el compromiso de gentileza), yo lo que quiero aquí es “lo otro”:
    Que chingue a su P*%” MA*#^^% miss Mujica! Inche vieja me dió el primer reporte de conducta al final de la ULTIMA hora, el PRIMER VIERNES del año por tirar una bola de papel cuando ya HABIA TERMINADO la clase! Que no maaaaaa
    Eso, según yo, ya no es civismo, son chingaderas!

    • jajajaja sacaste tus traumas! Si te hace sentir mejor, la pobre mujer ya tiene demencia senil. Y en efecto no era civismo :)

  10. En efecto
    Esa idea de
    “Chinga porque el de atrás viene chingando” o de “chingatividad preventiva” nos tiene en el hoyo.

    Yo creo que el modo en que la gente se conduce por la calle y sobre todo al manejar es una buena radiografía de como es la sociedad, y en ese caso, México está jodido.

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