El Peatón.

El Peatón Desde que regresé a México he sido una peatona. Voluntaria e involuntariamente.

Cuando me fui hace ocho años tenía un coche propio (llamado Lucy and the Sky with Diamonds),  pero cuando decidí irme del país lo vendí, y en todos esos años raramente volví a estar al volante de vehículos que no fueran bicicletas.

Después de mi regreso a la ciudad decidí cambiar de vida y ser peatona. Al principio este nuevo estilo de vida me pareció frustrante y agotador. Ya la ciudad me parecía tenebrosa, grande y caótica, y tantito pior fuera de esa burbuja de protección y aroma a fresa que es un automóvil.

Sin embargo, he encontrado que las ventajas de ser peatón en la Ciudad de México son subestimadas, precisamente porque la clase alta nunca ha experimentado ser peatón, y la clase baja no tiene alternativa.

Por ejemplo, ir a trabajar en metro me permite hacer algo que antes hacía raramente en mi ciudad: caminar. Esos diez minutos de ida y diez minutos de regreso caminando por la ciudad me han hecho sentirme de verdad citadina. Transportándose en coche se pierden los momentos más memorables de esta ciudad.

Después de unos días con esta rutina peatonal, se hacen amistades. Con el señor que a esa hora sale a regar su jardín, con la doña que tiene su puesto de Yakult afuera del metro, con el frutero que trabaja a una cuadra de la casa…Esto le regresa a la ciudad una cualidad de pueblo que, valga la arrogancia, había experimentado solo en ciudades primer mundistas.

Hay muchas otras curiosidades que uno se topa por las calles de la Ciudad de México cuando es peatón, pero la más interesante es, sin duda, su gente. Los ciudadanos del D.F. merecen una ovación. Hay de todo para entretener la vista; el metalero con pelo largo y playera de alguna banda de los años ochentas, grilleros que entregan folletos incitando a una nueva revolución, creativos limosneros, los dos músicos campesinos que una vez al mes bajan a la ciudad para tocar sus jaranas afuera del metro, la fea femme fatale con el vestido rojo demasiado entallado, los dos chavitos emo agarrados de la mano, la señora que regaña a su hijito en zapoteco, el productor de películas piratas que charla con el poli, los guardias del banco con armas más grandes que su capacidad de usarlas, los dos oficinistas que interrumpen su conversación cuando pasa una muchacha……..en fin, ahora sí que en este circo hay de todo.

Claro, también hay desventajas. Como el descubrir que antes de atravesar las avenidas, es conveniente esperar diez segundos más porque siempre –pero sin falla-  hay dos o tres automóviles, e incluso tráileres, que pasan con la luz roja del semáforo. El hecho de que las líneas peatonales no sólo no son respetadas por nadie, sino que prácticamente no existen (¿por qué nadie se ha preocupado por volverlas a pintar en los últimos, digamos, quince años?). Los hoyos en la banqueta que cuando llueve se convierten en profundas trampas para los amantes de los mocasines. Y sobre todo, siendo mujer, la constante y molesta presencia de hombres seguros de su capacidad de conquista con armas como el claxon o un susurro caliente en el oído  (“preciosa”) cuando pasan al lado de una aceptable fémina.

Con todo y todo, ser peatona en esta ciudad sin duda me ha hecho vivirla más y mejor, con más gusto y más ganas. Recomiendo ampliamente a mis lectores ciudadanos a abandonar el automóvil aunque sea por un corto período para vivir el día a día mexicano más profundamente. Les aseguro que se van a divertir y, de paso, van a usar sus piecitos para lo que fueron programados: moverse (y no para poner el clutch).

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13 comentarios

  1. El peatón tiene preferencia:

    De preferencia vivo, por favor.

  2. qué chistoso; esa iba a ser originalmente la imagen de este post, jajaja

  3. Que buen post Val… no sabia que habias empezado otro blog, que buena noticia…
    Tienes razon… solo asi se disfruta bien una ciudad.. pero hay ciudades en las que no puedes caminar tan tranquilamente… Yo vivi en Tijuana por 10 anos.. y no me anime a caminar por mucho tiempo nunca!!! ahora lo pienso y me da miedo!!!
    Disfruta nuestro pais por nosotras que estamos aca atoradas en el primer mundo absurdo!!!… saludos..

    • Hola L! Qué bueno verte por aca…Nunca he estado en Tijuana, pero si sé que aquí en el DF la gente deja de hacer muchas cosas por miedo, y a veces vale la pena no sacrificarlas! Te mando un beso, saludos a la familia!

  4. Ah prima prima….. como me haces reir.
    Yo aqui en el primer mundo tropical soy peatona y ciclista. Los puntos positivos:
    – ejercicio
    – ver a los cuervos pelearse con los pajaros nativos y a los pericos jugar en el pasto
    -Ahorrarse 25 pesos por pasaje

    negativos:
    -sudar continuamente
    -bochorno total
    -friz maximo en el pelo antes de llegar a la oficina

    Ah como me gustan las clasificaciones simetricas.

  5. que bueno està este post!! yo fui peaton muchisimos años! en mi època de estudiante amaba pasearme por c.u. y aveces me escapaba para comprarle plata a los hippies de filosofìa :D fue una època que aùn disfruto ;)
    saludos!!

  6. hoola Valn!!,
    ya han quitado a los vendedores de toooodas las cacniones hechas por juanga, luismiguel y la leona dormida?. porque yo recuerdo, con particular enojo, a los marcahntes que iban carganso unas bocinas perfectamente camuflajeadas dentro de uan mochila semiperforada con los excitos de lso antes mencionados a todo volumen. Muchas veces era molesto… otras era la mejor oportuidas para saber quien canta la musica que ecucha la muchachada.

    Asi sue quien es dadi yanki (o como se ecriba).

    Te mando un beso y arazos para la familia (con el chispo incluido).

    Lo bueno de ser peaotn es que puedo practicar el acento niga escuchando a mis vecinos de autobus hablar.

    • No sólo no los han quitado, sino que probablemente ahora hay más que nunca. Cada parada en el metro sube alguien distinto y ahora llevan hasta pequeños reproductores de DVD para que veas el video. :)

  7. Eso de los charcos sin fondo en las banquetas me pasó, deja tú el mocasín, la sandalia primermundista que te queda sumergida hasta la rodilla con tanto de susto de que te está tragando la tierra.
    Estuvimos en el DF de turistas, ya sabes que somos más bien de un pueblo, y nos gustó mucho. Los pies se ensucian un montón!

    • mi querida arqui! eso me pasó también a mí en la última temporada de lluvias! Pero llega un momento en que el calcetín te hace squish squish y entonces te resignas y ya no te importa meter el pie en cualquier charco de fruta podrida que encuentres.

  8. A mí me encanta caminar y con los años y los viajes he aprendido a disfrutar tanto los medios de transporte públicos como el ser peatón, incluso he llegado a desear que el centro histórico de la Ciudad de México se convierta en una zona peatonal. Desconozo las consencuencias de mi deseo pero el hecho de caminar te hace ver no sólo al frente, sino al lado derecho, al izquierdo y siempre descubres cosas nuevas!

    Saludos Val!

  9. yo me subí a “Lucy in the sky with diamonds” más de una vez… ah! y por cierto, si todavía te interesa andar en bici, aunque no sé si sea más inseguro que ser peatón, hay terminales en distintos puntos del DF donde te las prestan gratis por un dia o por horas… http://www.df.gob.mx/wb/gdf/muevete_en_bici

    Cuidate mi reina!

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